Friday, July 11, 2008

Nada que decir, nada que contar

Decadente y turístico a partes iguales, este desierto que hoy inauguramos traerá de cabeza a una amplia mayoría de los mortales. Tatuaros bien mi nombre: después de la muerte no hay nada. Y cuando digo nada, es nada. Una via de servicio que corre pareja y paralela a la vida, a sus devenires, idas y venidas, a la que, en esa nada que nos envuelve, no dispondremos, nisiquiera, del beneficio de la duda. Ni podremos disfrutar del desconocimiento, ni del caos, ni de la guerra, ni de las alegrías, ni las penas, ni de los nacimientos ni de otras muertes como la nuestra. Nada.

Y por mucho que apretemos los ojos y veamos negro e intentemos hacernos a la idea de cómo es aquello, no lo lograremos. La nada es inmensa, eterna. Larga, muy larga.

Porque después de la vida no hay nada.

Friday, March 28, 2008

Qué guapa estás

Con esa sensación que se tiene los domingos por la tarde de que se ha parado el tiempo y los muebles sobran a lo largo de toda la casa y el silencio es demasiado desolador como para no encender la radio y atender con una fijación inusitada los resultados de primera, de segunda, el marcador polideportivo, las entrevistas con los protagonistas, la moviola, el análisis de la jugada, los anuncios de puritos, de refinanciación, de cerveza mahou, de riegos automáticos o de uralita. Con ese hueco en el estómago y el miedo a la luz del frigorífico y a los yogures de pera caducados, o el chorizo en la fiambrera que vino hace seis meses a casa y decidió instalarse ahí, en la cuarta balda, junto al membrillo, justo delante de una ridícula estalactita.

Escuchando a La buena vida martirizándose, así, con dos huevos. Pensando en quemar la biblioteca, o tirar el portátil por la ventana. Justo ahí. A esa marca que hay en el suelo. Donde mea la perra de la vecina. En la calle. La que cruza de lado a lado la ciudad.

En la que no estás.
Desde hace tiempo.

Wednesday, March 19, 2008

Octavo en la tabla

Las de resultados son las peores crisis que se pueden tener. O sufrir. Sin paliativos, sin paños calientes, sin duda. Que te engañe para que vengas a casa un sábado a las seis de la mañana, cuando de nosotros solo quedan rescoldos y restos, y no se me levante, es una grave crisis de resultados.

Tres años sin ganar títulos, sin acumular posesiones, sin salir a festejar a la Cibeles lo grande que la tenemos, es una grave crisis de resultados. No acertar ninguna de las respuestas en el examen, también. Y esperar durante horas que llegue la palabra precisa, la sonrisa perfecta, el acorde, la estrofa, y sólo ser capaz de articular sílabas incoherentes, es chungo.

Muy chungo.

Y tendría miles y millones y billones y trillones de ejemplos. Y el infinito, como un ocho borracho tirado en el suelo. Tú. Yo. Nosotros. Ellos. Los del fondo. Las de más allá. Todos con errores de forma, defectos de fábrica y graves crísis de resultados.

Imcompetentes sin solución de continuidad, días de diario, fines de semana.

Thursday, February 28, 2008

Cuántas chorradas hacen falta que cerrar este blog

Es insondable la sensación de pánico, hastía la premura, carcomen los nervios, asquea el horro vacui, tiemblan los temblores, se diluyen los orines, los miedos atacan por parcelas cada poro de la piel en ruta primero por la tripa, después en un asedio kamikaze por las ingles, en una guerra de guerrillas asolan manos, dedos, falanges y todo para descubrir en un impacto cruel, sádico y pernicioso cuán hijadeputa es la vida que vivimos, y cómo algo tan cercano, tan táctil, tan próximo como nuestra felicidad es meramente efímera, cómo en ese intervalo ridículo entre las diez menos diez y las diez de la mañana es capaz de irse, de evaporarse, de diluírse, desaparecer, negarse sin pedir ni cita previa ni avisar de su marcha, con una maleta liviana con la que salir corriendo por piernas.
Como una puta cualquiera.

La belleza está en la imperfección de las cosas. Me rio del David de Miguel Ángel cuando duermo junto a ti en nuestra cama.

Saturday, December 22, 2007

Momentos para esquivar

Listado de cosas que suenan y o u huelen a hueco en tu ausencia:

El pasillo el salón el dormitorio las arrugas del edredón los ladridos de la perra los marcos de las puertas las diástoles de mi miocardio las tulipas de las lámparas los altavoces la música de Damien Rice la música de Antonia Font el ratón los rodapies el teléfono el ascensor la calle las escaleras el portal las películas el polvo el fregadero el zulo la galeria el espacio donde debería estar mi cabeza en condiciones habituales el frigorífico el armario del chocolate los canales de televisión las motas de polvo de los cristales obviamente la cama y las patas de la cama y el cabecero de la cama la parte del armario que no me pertenece los espejos y yo.

Monday, November 12, 2007

Tmorp

El promt. Parpadea. Se resiente. El promt. Espera. Mis pensamientos. Uno. Dos. Tres. Damien Rice. Canta. El promt. Late. El promt. Despacio. Intermitente. Como un semáforo a punto de darme el pistoletazo de salida. El promt. Hacia ninguna parte. Hacia una historia. Hacia varias mentiras encadenadas encasilladas encalladas en cursiva en arial en negrita. Varias mentiras. El promt. La música de fondo. El extractor del aire acondicionado. El promt. Dubitativo. Dubitativos mis dedos. Dubitativo el calor, dubitativo el frío, dubitativo y trémulo el cigarro entre mis labios. Dubitativo tu cuerpo entre mis brazos. El promt. Enumerando una a una las etapas de este infierno. Nudo. En la garganta. Desenlace. En tus pasillos. Presentación. En aquella plaza. El promt. Como instrumento acosador instigador e inspector. El promt que obviamente no sabe por dónde empezar a relatar la borrachera de recuerdos perfectos e imperfectos, manidos y manoseados, tan usados que parecen de segunda mano.

El promt. El punto de acceso a todo un resquebrajar de miembros.

Thursday, November 08, 2007

Adiós, Simón y Julia, adiós

Duro va a ser. Nosotros deja de tener sentido. Ahora son sólo un tú por ahí y un yo por este lado y entre ambos una línea recta que marca una distancia gélida atroz perversa eterna jodidamente eterna. Nosotros. Tres sílabas que cada vez que las pronunciabas sonaban angelicamente dulces. Con lo amargo que soy yo. Con lo amargo que son mis lágrimas, mis actos, mis enredos inútiles. Metacabrón, que es cabrón al cuadrado. Nosotros. No somos otros. Neutros. Nítidos y diáfanos y claros a partir de ahora. Borradores. Habrá otros hombres. Follarás polvos de escándalo y te lamentarás por haber desaprovechado el tiempo con un tipo que se corre al primer minuto. En mi defensa diré que el amor se me escapaba a borbotones porque quería estar dentro tuyo. Con las ganas que tenía esta mañana de tí. Habrá otras mujeres. Follaré polvos decentes en los que a los veinte minutos me preguntaré sobre qué placer encuentra la gente en mantener relaciones sexuales. Si al fin y al cabo son un mero ejercicio matemático. No más cítricos saltando los domingos a mi cama. Sí a tu cama. No más tostadas, no más redacciones mientras tú duermes. No más siestas. No más paseos. No más historias.

No más nadas.